¿Puede pedir la residencia sin que su esposo o pareja firme?
Para muchas personas, la respuesta es sí. Existe un camino propio que no depende de la firma ni del permiso de nadie más.
Un camino que existe… aunque le hayan dicho que no
Muchas personas pasan años creyendo que no tienen opciones porque dependían de la firma de otra persona para arreglar sus papeles.
La ley reconoce situaciones en las que puede iniciar su propio proceso por su cuenta, de forma confidencial, sin necesidad de que tu cónyuge participe ni se entere.
“Sin mí, pierdes los papeles.”
Si alguna vez le dijeron eso, esta información es para usted.
No se trata solo de esposas: esposos, padres y personas en cualquier tipo de relación (heterosexuales y LGBTQ+) también pueden calificar según su situación. Cada caso es distinto, y por eso el primer paso es una revisión de su situación particular.
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Personas casadas con un ciudadano o residente cuya relación involucró control, presión o maltrato.
Quienes sienten que “sin la otra persona” perderían la oportunidad de arreglar su estatus.
Personas que ya se divorciaron hace menos de dos años y creen, equivocadamente, que perdieron su oportunidad.
Quienes ya recibieron un “no” de otra parte y quieren una segunda opinión.
El maltrato no siempre deja marcas visibles. La ley reconoce más situaciones de las que la mayoría imagina, y tu información se maneja de forma confidencial.